Mostrando entradas con la etiqueta Antoine de Saint-Exupéry. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antoine de Saint-Exupéry. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2009

El Principito y el zorro


" Siempre seràs responsable de lo que has domesticado" ...

Y a mi entender, aquí el Principito nos habla de cosas importantes como el amor y la amistad. Uno de mis momentos favoritos de este libro es cuando el Principito se encuentra con el zorro y ambos comienzan a descubrir lo que significa crear lazos y unirse así a otro ser. La amistad y el amor muchas veces tienen algo en común con esto de domesticar, porque dicen que sólo se conoce lo que se domestica.

¿Me ayudan a descubrir lo que ellos nos estàn diciendo? A continuaciòn fragmentos del mismo relato:

-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Acércate…, ven a jugar conmigo -propuso el Principito- ¡Estoy tan triste!.
-¿Jugar contigo? No…, no puedo -dijo el zorro-. Aún no estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -se excusó el Principito.
Interrogó, luego de meditar un instante:
-¿Has dicho “domesticar”? ¿Qué significa “domesticar”? (...)

¡Ah!…, es una cosa muy olvidada -respondió el zorro-. Significa “crear lazos”.
-¿Crear lazos?-preguntó el Principito.
-Así es -confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.
(...)
Estoy seguro que…, si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. ¡Mira! ¿Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. ¡Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo (…)
¿Sabes…? Sólo se conocen las cosas que se domestican -afirmó el zorro-. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y… como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!
Fue así como el Principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-¡Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa -repuso el Principito-. Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño.
-Sí, yo quise que me domesticaras -dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás.
-Sí -confirmó el zorro.
-¿Ganas algo entonces? -preguntó el Principito.
-Gano -aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al Principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.
Se dirigió el Principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo...

Podemos llorar al igual que el zorro en el momento de separarnos de ese alguien que queremos, es màs, en muchas ocasiones la gente desea no crear lazos por miedo a perderlos y quedarse pensando que es mejor así, que no se sufre si no se llega a conocer a alguien tanto como para amarlo. En estas èpocas de relaciones light y el facilidad con que la gente desecha y rompe lazos el zorro nos enseña algo importante; uno es responsable de lo que ha domesticado.
Se conoce lo que se ama. ¡Graso error el pasar sin amar por miedo a sufrir! Después de todo, el trigo y la rosa a mí también me traen gratos recuerdos.



Antoine Saint-Exupéry fue un escritor y aviador francès-

viernes, 10 de julio de 2009

El Principito


Uno de mis libros favoritos ( a veces me cuesta definirme por uno solo, hay tantos libros escritos en el mundo y tantos por ser escritos aún!) es el conocido Le Petit Prince.


El principito, publicado en 1943, es el relato corto más conocido del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. Lo escribió mientras se hospedaba en un hotel en Nueva York y fue publicado por primera vez en los Estados Unidos. Ha sido traducido a ciento ochenta lenguas y dialectos.
Puede parecer un libro infantil por la forma en la que está escrito y por la historia en un principio simple, pero en realidad el libro es una metáfora en el que se tratan temas tan profundos como el sentido de la vida, la amistad y el amor.

En esta novela, un aviador se encuentra perdido en el desierto del Sahara, después de haber sufrido un problema con su avión. Entonces aparece un pequeño príncipe, quien resulta ser el principal personaje quien develará verdades universales y enseñanzas increíbles y quien vive en un asteroide. En sus conversaciones con él, el narrador revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos.
El relato viene acompañado por ilustraciones dibujadas por el autor.

Como les comentaba, hace semanas en diferentes ocasiones, me he acordado de una de las reflexiones del pequeño personaje: los adultos son tan extraños!!

En sus viajes y respectivas paradas en diferentes planetas, se encontraba con personajes y tareas algo extrañas para él. En uno de los viajes se encuentra con un hombre bebedor; a continuación les comparto unas líneas del mismo cuento, ...

"Fue una visita muy corta, pues hundió al principito en una gran melancolía.
-¿Qué haces ahí? -preguntó al bebedor que estaba sentado en silencio ante un sin número de botellas vacías y otras tantas botellas llenas.
-¡Bebo! -respondió el bebedor con tono lúgubre.
-¿Por qué bebes? -volvió a preguntar el principito.
-Para olvidar.
-¿Para olvidar qué? -inquirió el principito ya compadecido.
-Para olvidar que siento vergüenza -confesó el bebedor bajando la cabeza.
-¿Vergüenza de qué? -se informó el principito deseoso de ayudarle.
-¡Vergüenza de beber! -concluyó el bebedor, que se encerró nueva y definitivamente en el silencio.
Y el principito, perplejo, se marchó."
"No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas", seguía diciéndose para sí el principito durante su viaje.
Tantas veces me siento en la misma situación sin entender el mundo adulto al que pertenezco y creo que por eso es que me gusta tanto leer este libro.